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Muchas ciudades conviven con las contradicciones que como sociedad del siglo XXI nos toca afrontar: queremos tener ciudades inteligentes, sostenibles y adaptadas a los nuevos tiempos. Barcelona ha apostado por este liderazgo, mejorando la calidad de vida de las personas y la eficiencia en su gestión, en lo social y medioambiental.

La tecnología está en el centro de nuestras vidas, aunque a veces nos pase por alto. Y lo asumimos como natural, sin pensar en las consecuencias que comporta. Así, por ejemplo, el cambio climático o demográfico hacen que como sociedad debamos gestionarlo de forma equilibrada y socialmente responsable. Y será más fácil gracias a las nuevas tecnologías.

En las jornadas del Cercle Tecnològic de Catalunya (CTecno) sobre el retail, celebradas el mes pasado, el profesor José Luis Nueno del IESE explicó que los cambios demográficos son la base y la clave del nuevo modelo de consumo. En el 2030, el 30% de las ventas en el retail serán online, y el otro 70% serán muy diferentes a las de hoy. Si las empresas no cambian la forma de acercarse a los consumidores no podrán ser competitivas en un mercado cada vez más exigente.

¿Está preparada nuestra sociedad para estos nuevos retos? Hay que analizar nuestro entorno, las expectativas de nuestros clientes, y adaptarse a sus nuevas necesidades. Tanto los sectores modernos como los más tradicionales, como el del taxi, deben someterse a un proceso de reflexión permanente para adaptarse a los nuevos públicos y a sus formas de producir.

En el sector de la producción industrial, el 3D ya está cambiando la forma de trabajar. Desde Leitat, por ejemplo, se está impulsando la primera incubadora europea de alta tecnología en impresión aditiva. En Catalunya, la industria 4.0 representa el 0,6% del PIB, con perspectivas positivas de crecimiento en sectores estratégicos y de futuro.

Decimos sí a la tecnología, pero, ¿bajo qué condiciones? Adquiriendo talento y apostando por un sistema educativo que proporcione oportunidades para todos, valores y ética para crear una sociedad inclusiva. Todos debemos sumar esfuerzos, puesto que una gestión tecnológica de las ciudades equilibrada y socialmente responsable es una prioridad como sociedad.

Este artículo se publicó originalmente en Expansión 25/feb/2019. PDF.